La palabra Intihuatana traducida desde el quechua involucra dos vocablos Inti (sol) y watana (atar o
amarrar). Así, al conjugarse, su traducción sería “donde se amarra el sol”. Se trata de una
estructura pétrea tallada en una sola pieza (en este caso, hecha de piedra de granito), de casi dos
metros de alto y diámetro. En la cima de este monumento, encontramos un pequeño pilar de forma
cuadrada, que destaca visualmente por su fino tallado.
Esta pilastra, además, sería la clave para que historiadores y arqueólogos descubrieran su verdadera
función: se trataba de un reloj solar inca que trabajaba gracias a la sombra marcada por el pilar
ubicado en la parte central. Cada una de sus cuatro caras apuntaban a los puntos cardinales. Así,
sin tener números, los incas sabían en qué momento (hora) del día se encontraban. El objetivo que
tenía este monumento sagrado era de vital importancia para los intereses del imperio, ya que marcaba
las épocas de siembra y cosecha.
El intihuatana de Machupicchu está ubicado en la zona urbana conocida como Hanan y para acceder a
ella tienes que subir por dos largas escalinatas, unas escaleras talladas a partir del material de
la montaña.